¿Cuándo fue la última vez que te reíste hasta que te dolía la barriga?
No hablo de sonreír por educación, de reírte de un vídeo en el móvil o de soltar una carcajada mientras ves una serie.
Hablo de jugar, de perder la vergüenza durante un rato, de dejar de controlar cada movimiento y de compartir unas risas con otras personas.
De esas veces en las que te olvidas del reloj y disfrutas sin más.
De eso va, en buena medida, la experiencia de un taller de risoterapia.
Y no, no necesitas tener un gran sentido del humor, ser especialmente extrovertida ni saber contar chistes.
Solo necesitas venir con ganas de probar algo diferente.
¿Qué es la risoterapia?
La risoterapia es una práctica grupal que utiliza la risa, el juego, el movimiento y diferentes dinámicas para favorecer la distensión, la espontaneidad y la conexión entre las personas.
En un taller de risoterapia no tienes que sentarte a escuchar una charla sobre lo importante que es reírse. ¡Vienes a experimentarlo!
A través de juegos, ejercicios de respiración, expresión corporal y dinámicas compartidas, se crea un espacio para salir durante un rato de la rutina y relacionarse de una forma diferente.
Y aquí viene algo importante: no hace falta que llegues riéndote ni que tengas un motivo para hacerlo.
La risa puede surgir de manera espontánea, pero también se puede explorar a través de ejercicios guiados. Poco a poco, el grupo va encontrando su propio ritmo.
No se trata de hacerlo bien, de ser la más divertida ni de demostrar nada.
Se trata de darte permiso para jugar, probar, equivocarte y disfrutar sin estar pendiente de cómo te ven los demás.
¿Qué se hace en un taller de risoterapia?
Cada taller puede ser diferente, porque las dinámicas se adaptan al grupo, al espacio y al objetivo de la actividad.
En mis talleres de Risa·y·Terapia combino propuestas vivenciales y participativas como:
- Juegos grupales, para romper el hielo y empezar a compartir desde otro lugar.
- Ejercicios de respiración y relajación, para tomar conciencia del cuerpo y aflojar el ritmo.
- Movimiento y expresión corporal, para explorar otras formas de comunicarnos sin necesidad de palabras.
- Dinámicas de risa, en las que experimentamos con la risa guiada y dejamos espacio para que aparezca la espontánea.
- Momentos de conexión y cierre, para terminar la experiencia con calma y recoger cómo nos hemos sentido.
No necesitas experiencia previa, saber bailar, tener gracia ni ser la persona más lanzada de tu grupo.
Y tampoco tienes que participar en todo de la misma manera. Cada persona encuentra su forma de estar en la actividad, respetando sus propios límites.
Porque la idea no es que salgas de allí convertida en otra persona.
Es que puedas disfrutar siendo tú, pero con un poco menos de control y un poco más de ligereza.
¿Para qué puede servir un taller de risoterapia?
Vivimos rodeadas de obligaciones, responsabilidades, horarios y cosas que resolver. Muchas veces, incluso nuestro tiempo libre termina convertido en otra lista de tareas.
Por eso, reservar un rato para jugar, reír y compartir puede ser una experiencia valiosa.
Un taller de risoterapia ofrece la oportunidad de:
Desconectar de la rutina. Dedicar un tiempo a una actividad diferente, sin tener que producir, resolver o conseguir nada.
Aflojar tensiones. El movimiento, la respiración, el juego y la risa pueden favorecer una sensación de distensión y relajación.
Recuperar la espontaneidad. Permitirnos hacer algo sin buscar la perfección ni preocuparnos tanto por el resultado.
Compartir desde otro lugar. Cuando hacemos algo diferente en grupo, tenemos la oportunidad de conocernos y relacionarnos más allá de los papeles que desempeñamos habitualmente.
Disfrutar porque sí. Sin convertir cada experiencia en una oportunidad para mejorar, aprender una lección o alcanzar un objetivo.
Eso sí, conviene tener algo claro: un taller de risoterapia es una actividad de bienestar y disfrute, no un tratamiento médico ni un sustituto de la atención psicológica o sanitaria cuando se necesita.
No hace falta prometer grandes cambios para reconocer el valor de algo tan sencillo como dedicar un rato a reír y compartir.
¿Para quién es un taller de risoterapia?
Aquí viene una de las cosas que más me gustan de esta propuesta: no hay una única manera de organizarla.
Un taller de risoterapia puede encajar en diferentes momentos y para grupos muy distintos.
Para un grupo de amigas
¿Y si, en lugar de quedar para tomar algo y poneros al día, organizáis una actividad diferente?
Un rato para jugar, reír y hacer algo juntas que se salga de lo habitual.
No hace falta esperar a una ocasión especial para preparar un plan que os apetezca.
Para una despedida de soltera
Si buscáis una alternativa original a los planes de siempre, un taller de risoterapia puede ser una forma divertida de compartir la celebración.
Una experiencia participativa para reíros juntas, crear recuerdos y empezar la fiesta de una manera diferente.
Para un cumpleaños o una celebración especial
Hay regalos que se guardan en un cajón y experiencias que se recuerdan durante mucho tiempo.
Organizar un taller para celebrar un cumpleaños, un reencuentro o cualquier otra ocasión puede ser una manera distinta de sorprender a quienes quieres.
Para asociaciones de mujeres y grupos municipales
También es una propuesta que puede integrarse en jornadas, encuentros y programaciones dirigidas a mujeres.
Un espacio participativo en el que salir de la rutina, disfrutar en grupo y dedicar tiempo al bienestar y al autocuidado.
Para equipos y otros colectivos
La risa y el juego pueden ofrecer una oportunidad para compartir una experiencia diferente fuera de las dinámicas habituales de trabajo o convivencia.
El contenido se adapta a las características del grupo y al contexto en el que se desarrolla la actividad.
En definitiva, no necesitas formar parte de una asociación ni esperar a que alguien programe una jornada especial.
Si tienes un grupo y os apetece hacer algo diferente, podéis organizar vuestro propio taller.
¿Dónde se puede organizar un taller de risoterapia?
¡Donde tenga sentido para vuestro grupo!
Un taller no tiene por qué celebrarse en una sala de actividades ni formar parte de una programación municipal.
Puede organizarse en un local, un espacio rural, una sala privada o un lugar elegido para una celebración. También puede formar parte de una jornada más amplia, combinándose con otras actividades.
Por ejemplo, el próximo sábado compartiré una experiencia de Risa·y·Terapia con un grupo de 25 mujeres en una bodega, Bodegas Alcardet. Después del taller, disfrutarán de una visita, una cata y un aperitivo.
Es una manera de integrar la risa en una experiencia más completa, pero hay muchas otras posibilidades.
Lo importante es contar con un espacio adecuado para las dinámicas, que permita moverse con comodidad y que se adapte al número de participantes.
A partir de ahí, podemos diseñar una propuesta que encaje con la ocasión, el grupo y el tipo de experiencia que queréis vivir.
Risa·y·Terapia: un espacio para soltar y reconectar
Risa·y·Terapia es mi propuesta de bienestar emocional para mujeres que sienten que sostienen demasiado y apenas encuentran espacio para ellas mismas.
A través de la risa compartida, el juego, el movimiento y diferentes dinámicas grupales, creo espacios en los que parar, soltar un poco el control y recuperar la ligereza.
No se trata solamente de reírse.
Se trata de tener permiso para jugar sin sentir que estás perdiendo el tiempo. De dejar de estar pendiente de todo durante un rato. De compartir sin exigencias y de recordar que disfrutar también puede tener un lugar en nuestra vida.
Los talleres son presenciales y se adaptan al grupo y al contexto. Pueden organizarse como una actividad puntual o formar parte de un programa con varias sesiones.
Y no necesitas saber reírte de una manera especial.
Solo necesitas tener ganas de probar.
Si quieres conocer mejor la propuesta, puedes visitar la página de Risa·y·Terapia de SIGUELAESTELA.
¿Te apetece organizar un taller de risoterapia?
Quizá llevas tiempo buscando una actividad diferente para tu grupo de amigas. Quizá estás preparando una despedida de soltera, un cumpleaños o un encuentro especial. O tal vez formas parte de una asociación, un ayuntamiento o una entidad que quiere proponer algo distinto.
Sea cual sea el motivo, podemos darle forma.
Cuéntame qué tienes en mente, cuántas personas sois y qué tipo de experiencia os gustaría compartir. A partir de ahí, podemos valorar cómo adaptar Risa·y·Terapia a vuestra propuesta.
Porque a veces no necesitamos otro plan para hacer más cosas.
Necesitamos un plan que nos permita disfrutar de las que hacemos.
¿Y si el próximo plan de vuestro grupo fuera, simplemente, reíros juntas?