Volver al pueblo, elegir mi vida: una reflexión en el Día de las Mujeres Rurales

Mujer emprendedora rural que ha elegido desarrollar su proyecto profesional en su pueblo.

Hubo un momento en mi vida en el que decidí dejar la ciudad y volver a mi pueblo.

No fue solamente un cambio de lugar. Fue una oportunidad para hacerme preguntas que quizá llevaba demasiado tiempo posponiendo.

¿Qué vida quería vivir? ¿Qué era realmente importante para mí? ¿Cómo quería trabajar, disfrutar y organizar mi tiempo?

Porque una cosa es vivir la vida que se supone que tienes que vivir y otra muy distinta es elegir la vida que quieres construir.

Volver al pueblo me dio la oportunidad de replanteármelo. Y el coaching fue una herramienta fundamental en ese proceso: me ayudó a conocerme mejor, identificar mis valores, aclarar mis prioridades y, sobre todo, pasar de las ideas a la acción.

No se trataba de tenerlo todo claro ni de diseñar una vida perfecta. Se trataba de empezar a tomar decisiones más coherentes conmigo.

Y eso también ha marcado mi manera de emprender.

Hoy, a través de Siguelaestela, desarrollo proyectos y talleres de crecimiento personal, autoconocimiento y bienestar emocional. Trabajo con asociaciones de mujeres, ayuntamientos y concejalías de igualdad, creando espacios en los que las mujeres pueden dedicarse tiempo, compartir experiencias y descubrir nuevas posibilidades.

Por eso, el Día Internacional de las Mujeres Rurales tiene un significado especial para mí.

Porque detrás de cada mujer que vive y emprende en un pueblo hay una historia, unas circunstancias, unos sueños y una manera propia de entender la vida.

Y no todas queremos lo mismo. Ni tenemos que quererlo.

Algunas desean emprender. Otras quieren cambiar de trabajo, recuperar una afición, cuidarse más o empezar una etapa diferente. Algunas tienen muy claro su camino; otras todavía están buscando el suyo.

Todas merecen poder elegir.

Por eso, hoy no quiero hablarte de mujeres que pueden con todo, que llegan a todo o que nunca se rinden. Quiero hablarte de mujeres que también tienen derecho a preguntarse qué quieren, qué necesitan y qué vida desean construir.

Porque vivir en un pueblo no significa renunciar a tus sueños. Y emprender no debería significar renunciar a ti.

Si estás en un momento de cambio, quizá no necesites tener todas las respuestas. Quizá solo necesites empezar por una pregunta:

¿Estoy viviendo la vida que quiero vivir o la que he aprendido a dar por hecha?

A veces, una buena pregunta es el comienzo de una nueva etapa.

Feliz Día de las Mujeres Rurales. 💜

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