He sido infiel a mis rutinas. Y no me arrepiento.

Volver a la rutina después del verano y retomar hábitos saludables

Sí. Lo confieso.

Este verano he sido infiel.

He trasnochado más de lo habitual. He comido peor. He bebido más de la cuenta. He hecho menos deporte. He tenido más planes, más cenas, más cervezas, más sobremesas y bastante menos horario.

He improvisado.

Y no me arrepiento.

Porque también creo que necesitamos esos momentos en los que nos salimos un poco del tiesto. No todo tiene que ser disciplina, hábitos saludables, productividad y objetivos.

A veces necesitamos simplemente disfrutar.

Pero llega un momento en el que el cuerpo empieza a pedir otra cosa.

Y creo que ese momento ha llegado.

Cuando salir de la rutina deja de ser divertido

Durante las vacaciones, romper nuestras rutinas puede ser precisamente lo que necesitamos.

Dormir hasta tarde. Acostarnos a cualquier hora. Comer cuando apetece. Improvisar planes. Decir que sí a una cerveza más.

Y qué bien sienta.

El problema no es salir de la rutina.

El problema aparece cuando no sabemos volver.

Porque llega un día en el que empiezas a notar que duermes peor, tienes menos energía, estás más dispersa, te cuesta concentrarte o simplemente sientes que necesitas recuperar cierto orden.

No porque hayas hecho nada mal.

Sino porque las rutinas también nos sostienen.

Volver a la rutina después del verano no significa empezar de cero

Creo que esta es una de las trampas de septiembre.

Pensamos que tenemos que empezar de nuevo.

Nueva rutina.
Nuevo gimnasio.
Nueva alimentación.
Nueva agenda.
Nuevos objetivos.
Nueva versión de nosotras mismas.

Y acabamos convirtiendo septiembre en una especie de enero 2.0.

Con una lista enorme de cosas que deberíamos hacer mejor.

Yo prefiero otra mirada.

No necesitas empezar de cero.

Quizá solo necesitas volver a algunas cosas que ya sabes que te hacen bien.

Dormir unas horas suficientes.
Mover tu cuerpo.
Comer de una manera que te haga sentir bien.
Tener un rato de silencio.
Volver a leer.
Organizar un poco tus días.
Recuperar espacios que durante el verano has dejado aparcados.

No hace falta hacerlo todo mañana.

De hecho, probablemente sea mejor no hacerlo.

Retomar rutinas sin exigirte más

Cuando hablamos de hábitos y rutinas, tendemos a pensar en disciplina.

En fuerza de voluntad.

En obligarnos a hacer aquello que sabemos que deberíamos hacer.

Pero una rutina saludable no debería sentirse como un castigo.

Debería ayudarte a vivir mejor.

Por eso, si estás pensando en cómo retomar tus rutinas después de las vacaciones, quizá la primera pregunta no sea “¿qué tengo que hacer?”.

Quizá sea:

¿Qué necesito ahora?

Y después:

¿Qué pequeño hábito podría ayudarme a estar un poco mejor?

Solo uno.

Porque recuperar una rutina no consiste en llenar tu agenda de obligaciones.

Consiste en volver a crear una estructura que te permita tener energía para lo que de verdad importa.

Y quizá no solo quieras recuperar tus rutinas

A veces, cuando volvemos a la rutina, ocurre algo curioso.

El ruido baja.

Los horarios se ordenan.

Y empiezas a escuchar cosas que durante el verano estaban un poco más lejos.

Una decisión que llevas meses posponiendo.

Un cambio que sabes que necesitas hacer.

Un proyecto que te apetece empezar.

Una relación que quieres revisar.

Una sensación de “no quiero seguir exactamente igual”.

Y a veces todo eso se convierte en una maraña mental que nos impide avanzar.

Y quizá ahí ya no estamos hablando solamente de rutinas.

Estamos hablando de qué quieres para esta nueva etapa de tu vida.

De qué quieres mantener, qué quieres soltar y qué quieres empezar a hacer diferente.

Y para eso también puede ser muy útil parar y tener un espacio para ti.

Este septiembre, te acompaño

Precisamente por eso, este septiembre he abierto mi agenda para acompañar de manera individual a 5 personas en procesos de coaching.

No para decirte qué tienes que hacer.

Ni para darte una lista de objetivos.

Sino para ayudarte a parar, ordenar lo que tienes dentro, ganar claridad, tomar decisiones y convertir aquello que quieres cambiar en acciones concretas.

Porque a veces no necesitamos más información.

Necesitamos un espacio para pensar de otra manera.

Y quizá septiembre sea un buen momento para hacerlo.

De las 5 plazas que abrí, ya hay una ocupada.

Quedan 4.

Así que, si llevas un tiempo pensando que hay algo que quieres cambiar, decidir o poner en marcha, puedes escribirme y hablamos.

Sin compromiso.

Y mientras tanto, yo seguiré siendo infiel a mis rutinas de vez en cuando.

Porque, seamos sinceras:

qué aburrida sería la vida si nunca nos saliéramos del tiesto.

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